Hidroituango: una mirada al proyecto de infraestructura energética más importante del país

FOTO: EPM

Desde la Veeduría Todos por Medellín queremos no sólo ponerle una lupa a los aspectos cruciales de la gestión de los recursos públicos de la ciudad sino hacer pedagogía respecto a los temas que suscitan discusiones alrededor de su futuro. En este orden de ideas, la Veeduría lanza una serie de columnas informativas, que pretenden contribuir a la discusión de los problemas públicos de Medellín a la luz de la información, la evidencia y los datos comprobables y verificables, haciéndolo en el marco de una democracia participativa que nos invita a todos los ciudadanos a ser parte activa desde el conocimiento y la acción. En esta primera entrega sobre Hidroituango, se mostrará la concepción financiera del proyecto y el impacto que tuvo la contingencia de abril-junio de 2018 sobre él. Es importante recordar que estamos a pocos días de que se defina la continuidad de los contratistas actuales, y con ello la detención o continuidad de las obras de este megaproyecto

 Un proyecto colectivo de largo aliento

Hidroituango, la obra de infraestructura más grande la historia de Colombia, es un megaproyecto de generación de energía eléctrica localizado sobre el río Cauca en el noroccidente de Antioquia a 170 kilómetros de Medellín. Concebido inicialmente por el ingeniero José Tejada Sáenz a principios de los años 50, el proyecto Hidroituango está ubicado 8 kilómetros agua abajo del puente de Pescadero, ocupando predios de los municipios de Ituango y Briceño (obras principales) y de Santa Fe de Antioquia, Buriticá, Peque, Liborina, Sabanalarga, Toledo, Olaya, San Andrés de Cuerquia, Valdivia y Yarumal (obras complementarias).

La importancia del proyecto Hidroituango se constata en que las ocho unidades de generación de su central tendrán la capacidad de proporcionar 2,400 MW de energía, o el 17% de la capacidad de generación de Colombia, equivalentes a una generación efectiva anual de 10.512 GWh. De acuerdo con estimaciones de la CREG, esta capacidad de producción energética servirá para abastecer entre el 35% y 57% de la demanda energética adicional de Colombia en el periodo 2020-2029.

Inversiones récord para un proyecto con un retorno histórico

La magnitud de las obras de Hidroituango es única en Colombia. Su capacidad de generación es superior a la capacidad combinada de las dos mayores hidroeléctricas existentes en el país: San Carlos (1,200 MW) y Chivor (1,000 MW). Con 20 millones de m3 de volumen y 225 metros de altura que sirven para encausar el caudal de más 1,010 m3/s del Río Cauca, Hidroituango se constituye como la obra de generación energética más costosa de la historia de Colombia. La construcción del proyecto, que comenzó en 2012, requiere una inversión de capital (CAPEX) estimada, según diversas fuentes, entre COP 12,9 billones y COP 15,3 billones de los cuales entre COP 2,6 billones y COP 5,7 billones corresponden a un mayor valor derivado de la contingencia de abril-junio de 2018.

 Los actores de Hidroituango ¿Quiénes hacen qué?
 
Los agentes involucrados en Hidroituango son diversos. En primer término, el propietario del proyecto es la sociedad Hidroituango S.A, constituida por el IDEA (51%), EPM (46%) y otros accionistas minoritarios (3%). Sin embargo, por la falta de capital y experiencia en el campo de la construcción y operación de centrales de generación eléctrica, Hidroituango S.A decidió no desarrollar el proyecto sino entregárselo a un tercero que, con suficiente experiencia y capital, pudiera desarrollarlo. Debido a lo anterior, el 10 de septiembre de 2010, Hidroituango S.A y EPM firmaron un contrato BOOMT, por sus siglas en inglés, de Construcción, Operación, Posesión, Mantenimiento y Traspaso, que sirvió para que EPM se constituyera como el operador de Hidroituango. Bajo esta operación, se configura una situación de ganancia para ambas partes: EPM recibe los flujos de caja libres provenientes de construir, operar, poseer, mantener y al cabo de 50 años (2061) transferir de nuevo la central a Hidroituango S.A, mientras Hidroituango S.A, al ceder el proyecto, recibe unas regalías anuales provenientes de EPM, operador del proyecto.
 
El consorcio CCC, conformado por Camargo Correa, Conconcreto y Coninsa Ramon H, es el encargado de construir las obras civiles de Hidroituango. Este consorcio CCC obtuvo el derecho a construir el proyecto al presentar la oferta más económica (COP 1,88 billones) en la licitación pública sostenida por EPM en 2012. En esta licitación también participaron compañías como Unión Temporal Aoco (Acciona & El Cóndor), Consorcio Pescadero Ituango (Andrade Gutiérrez, Impregilo, Conciviles) y Consorcio OMS Ituango (Odebrecht & Mincivil), cuyas ofertas económicas, más onerosas, se ubicaron entre COP 1,95 billones y COP 2,37 billones.  Otros agentes del proyecto son el consorcio Generación Ituango, conformado por Integral, encargado de diseñar y asesorar la construcción del proyecto, así como el interventor del proyecto Ingetec-Sedic, el suministrador de los equipos electromecánicos, General Electric y el Board de expertos que emite conceptos técnicos no vinculantes cuando así es requerido.
 
 
El reto de financiar lo nunca hecho
 
Para EPM, el negocio de la generación eléctrica es uno de los que le proporciona mayor rentabilidad, con un margen EBITDA y un margen neto de 48% y 26%, respectivamente, para 2019. Teniendo en cuenta los altos márgenes de la unidad de negocios de generación de energía eléctrica, EPM decidió darle sostenibilidad financiera al proyecto Hidroituango mediante las Ofertas de Energía Firme (OEF) que periódicamente subasta la CREG.
En la primera subasta, para el periodo 2018-2038, a EPM le fue asignada una OEF por 1,085 GWh/año, que equivalen al 10% de la generación de neta de energía de la central. En la segunda subasta, que cubre el periodo 2021-2038, la asignación fue por 3,482 GWh/año, que equivalen al 33% de la generación de energía neta de la central. En total, las dos OEF corresponden al 43% de la generación neta de energía de la central (10,512 GWh/año), la cual es a su vez el 50% de la capacidad de generación bruta de energía de la central (21,024 GWh/año).
 
 

Para compensar los costos de ofrecer las Ofertas de Energía firme, la CREG accedió a pagarle anualmente a EPM USD 15,1 millones y USD 61,6 millones por la primer y segunda subasta de energía respectivamente, totalizando unos ingresos anuales en firme para EPM por USD 76,8 millones. Es contra esta certeza en la generación de ingresos mediante OEF, así como en la proyección de ingresos producto de operar libremente en el mercado, que el proyecto Hidroituango resultaba en un Valor Presente Neto -VPN positivo para EPM y una Tasa Interna de Retorno superior al Costo Promedio Ponderado de Capital_-WACC. El acumulado de ingresos hasta 2038 para EPM por OEF totalizaba más de USD 303 millones en el caso de la subasta 1 y USD 1,048 millones en el caso de la subasta 2.

Hidroituango y su contingencia, el reto crece

Sin embargo, las proyecciones financieras razonablemente optimistas del proyecto Hidroituango se trastocaron el 28 de abril de 2018 cuando se taponó la Galería Auxiliar de Desviación (GAD). En ese momento, el proyecto, que contaba con un avance de casi el 80%, entró en una contingencia social, ambiental e ingenieril de la que aún hoy no se ha recuperado plenamente. Aunque ante la contingencia se pudieron preservar exitosamente las vidas humanas y el entorno ecológico, como era el propósito esencial, los costos derivados de actuar ante este impasse pasaron factura a EPM.
Como se observa en el gráfico a continuación, de acuerdo con el Anexo 1 del Informe EPM que la compañía suministró para el debate de control político ante el Concejo de Medellín el 27 de noviembre de 2020, el cambio de la situación financiera del proyecto entre el escenario de terminarlo pre-contingencia, antes del 28-abril-2018, y el escenario de terminarlo post-contingencia, en el que nos encontramos ahora, es sustancial. Ni hablar del escenario de desmantelamiento, el más negativo de todos.

Con la información fidedigna más reciente, la puesta en marcha de Hidroituango se retrasará 3,5 años, así: la Unidad 1 entraría en operación el 10/marzo/2022 (debía entrar en dic/2018); la Unidad 2 lo haría el 22/mayo/2022, la Unidad 3 el 15/agosto/2022 y la Unidad 4 el 13/noviembre/2022, completando el 50% de la generación del proyecto. Las unidades 5 a 8 entrarían en operación entre enero y septiembre de 2024.

A pesar de contar con un seguro por lucro cesante por USD 628 millones (COP 3,28 billones) y uno de todo riesgo de construcción y montaje por USD 2,500 millones (COP 9,25 billones), de acuerdo con información de la compañía, a precios de 2010, el costo de la contingencia es de alrededor de COP 2,6 billones, tomando como supuestos la baja de activos de la casa de máquinas (COP -0,94 billones), la indemnización por seguros por lucro cesante y daño emergente (COP 0,91 billones), las provisiones por la atención de los damnificados y por el cargo de confiabilidad (COP -3,61 billones) y otros aspectos (COP 0,97 billones). A precios de 2010, la contingencia eleva el costo de terminar Hidroituango en un 23% (hasta COP 14 billones), reduciendo el VPN del proyecto desde COP 0,68 billones (positivo) hasta COP 1,99 billones (negativo) y disminuyendo la TIR de 10,9% a 7,6%. Cabe aclarar que un VPN negativo no significa que el proyecto genere pérdidas para EPM, sino que la tasa interna de retorno (TIR) producto de construir, operar, poseer, mantener y transferir al cabo de 50 años Hidroituango es menor que el costo promedio ponderado del capital (WACC).

La CREG establece un plazo de 1 año para que los ganadores de la OEF demuestren que están en capacidad de generar la energía subastada, tal y como se comprometieron. En esa medida, por la no entrada en operación de Hidroituango al 1 de diciembre de 2019 (1 año después de cuando debía comenzar a operar la OEF de la subasta 1), EPM se ha visto obligado a i) perder la primera subasta de OEF, dejando de recibir más de USD 303 millones hasta 2038 y ii) pagar una garantía por USD 43 millones a la CREG. Adicionalmente, si Hidroituango no estuviera en operación para el 1 de diciembre de 2022 (1 año después de cuando comienza a operar la OEF de la subasta 2), EPM perdería la segunda subasta de OEF, dejando de recibir USD 1,048 millones hasta 2038 y teniendo que pagar una garantía por USD 170 millones.
Sin embargo, el escenario del desmantelamiento, es decir, el desmonte de Hidroituango como central de generación eléctrica, es todavía más ácido para EPM. Desmantelar Hidroituango supone llegar a un VPN, a precios de 2010, de COP -5,21 billones (negativo), el cual es 160% peor al VPN del escenario en el que nos encontramos actualmente: terminarlo a pesar de la contingencia (COP -1,99 billones).

Es a partir del análisis anterior, en el que se observa que desmantelar Hidroituango es mucho más costoso y riesgoso para EPM y el país que continuar con el proyecto, a pesar de la contingencia, que en palabras de EPM se afirma que “lo más conveniente para EPM y para el País por las necesidades en demanda de energía es recuperar el Proyecto Hidroituango”.

¿Por qué vale la pena terminar el proyecto?

A pesar de los retos anteriormente mencionados, si Hidroituango entra en funcionamiento, estará en capacidad de producir en 2025 COP 2 billones en EBITDA, COP 1 billón en utilidades para EPM y más de COP 500,000 millones en transferencias para el municipio de Medellín. Con estos recursos, no sólo mejorará la situación actual financieramente retadora de EPM, particularmente en lo relacionado con el nivel de endeudamiento y la disponibilidad de caja, sino que el municipio y el departamento podrán apalancar una inversión social todavía mayor. En el caso de Medellín, las transferencias de EPM, producto de Hidroituango, significarán incrementar en un 25% el gasto de carácter social. En el caso de Antioquia, porque las regalías que EPM transfiera a Hidroituango S.A, se convertirán en una fuente de recursos extraordinaria para que la gobernación adelante proyectos estratégicos, tal y como hoy proyecta. Terminar Hidroituango, cuidando las vidas humanas, preservando el entorno ecológico y usando los mejores estándares ingenieriles, como hasta ahora se ha hecho, significará un mayor bienestar para toda la sociedad en su conjunto. Lo público es de todos, todos por Medellín.

Lo público es de todos, Todos por Medellín.

 

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