Llegó febrero y Buen Comienzo aún no camina

FOTO: FB XIMENA RICO

Los primeros pasos del cisma en el programa Buen Comienzo comenzaron hace dos semanas. Fue el 21 de enero, en horas de la mañana, cuando un grupo de operadoras de la estrategia bandera en atención a la primera infancia en Medellín se juntaron en las afueras del edificio Carré, sede principal de la Secretaría de Educación, para alzar su voz de protesta. Tenían tapabocas, pero sus mensajes retumbaron fuerte por la incertidumbre y las consecuencias de los cambios anunciados. 

Ese mismo día Vivian Puerta, directora de Buen Comienzo, respondió por medios de comunicación y dijo que ni el programa Buen Comienzo estaba en riesgo ni era una mala noticia, porque lo que se pretendía era dar más garantías y mejorar los estándares de calidad. Los documentos conocidos días después darían cuenta de que, por el contrario, la cantidad de niños atendidos por cada docente y auxiliar docente había aumentado. Otras especialidades claves como nutrición, pedagogía, y atención psicosocial también disminuyeron sus criterios de calidad.

Más allá del debate sobre las condiciones de calidad en las que operaría la modalidad institucional, hay un elemento adicional que es un hecho: han pasado 15 días desde la primera protesta y hoy, 4 de febrero, la atención de Buen Comienzo ni gatea ni camina

Cada día sin atención, implica mayores riesgos de retraso en el crecimiento y el desarrollo de estos niños. “Lideraremos un gran pacto social para superar los

impactos generados por la pandemia del COVID-19, como el hambre, y erradicar la desnutrición infantil que les arrebata el futuro a miles de niños y niñas… Medellín Futuro tiene la firme convicción de que en la ciudad no puede existir un solo niño o niña con hambre o en situación de desnutrición crónica (estatura baja para la edad en menores de 5 años), y nuestro objetivo debe ser erradicarla por completo.”, reza el Plan de Desarrollo Medellín Futuro. 

Ni lo uno ni lo otro. No hay pacto social, cuando se cambian las reglas de juego para dejar por fuera a muchas entidades que históricamente han prestado el servicio, pero, peor aún, cada día que pasa sin atención para los niños y niñas, es un día en que se retrocede en condiciones nutricionales. A 2019, uno de cada cuatro niños menores de seis años tenía riesgo de padecer desnutrición crónica, esto es, un estado de malnutrición prolongado en el tiempo, y 7,4% ya la padecían. Estas cifras, dada la pandemia y el retraso en la atención del programa muy seguramente habrán aumentado.  

Recordemos que, pese a la pandemia, el calendario escolar en Colombia inició en enero. Dos organizaciones operadoras del programa consultadas por la Veeduría confirmaron que, en el 2020, la atención de esta modalidad (Institucional) inició desde el 20 de enero y terminó el 18 de diciembre. 

La cifra de niños y niñas beneficiados, sólo en dicha modalidad, asciende a 26.050. Este grupo de niños y niñas de las comunidades más vulnerables, no recibe atención por Buen Comienzo desde hace 48 días. Aunque no hay una fecha concreta para el comienzo de la modalidad, algunos operadores dan cuenta que desde la dirección del programa se ha expresado que el servicio se empezaría a prestar el 15 de febrero.  

Inconsistencias y presuntas irregularidades

Si en modalidad Institucional el programa aún no despega, en la modalidad Entorno Familiar también hay sombras sobre los cambios contractuales y las dudas que arrojó la contratación directa para operar en el año 2020. Ese sinsabor por las inconsistencias y el cambio en las reglas de juego a los operadores de Buen Comienzo motivó que la Veeduría Todos Por Medellín investigara y presentara tres denuncias ante Fiscalía, Procuraduría y Contraloría por presuntas irregularidades. 

Comencemos con la queja disciplinaria ante la Procuraduría. La solicitud ante el Ministerio Público involucra a tres funcionarias: Alexandra Agudelo (secretaria de Educación de Medellín), Lina María Gil (exdirectora técnica de Buen Comienzo) y Vivian Puerta, actual directora de la Unidad Administrativa Especial Buen Comienzo

Los hechos reseñados son por el eventual incumplimiento de algunos deberes y la comisión de falta disciplinaria respecto de las inconsistencias de los procesos de contratación del programa para el 2020 y el 2021 

-Omisión en el deber de evitar el uso de información privilegiada para beneficiar a particulares en la selección de los operadores y/o ejecución de los contratos en Buen Comienzo. 
-Incumplimiento de los principios que rigen la contratación pública.
-Inconsistencias en el proceso de contratación 4600085185 de 2020, por el cual se contrató directamente a la Corporación Colombia Avanza para la prestación de servicios en modalidad familiar. 
-Reducción de la pluralidad de oferentes para la contratación de los operadores en modalidad Institucional.
-Indebida planeación de los procesos de contratación para el año 2021 y omisión de la publicación de las condiciones contractuales en el Secop. 

Además, se puso en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación para que investigue si las servidoras incurrieron en el delito de celebración indebida de contrato, al adjudicar a la Corporación Colombia Avanza el Contrato 4600085185 de 2020, flexibilizando algunos de los requisitos, solicitando otros no incluidos en los lineamientos del programa y por cambiar la modalidad de convenio por asociación a contratación directa. 

También ante la Contraloría General de Medellín se denunció el eventual incremento en los costos del mismo contrato en comparación con lo encontrado en 2019. 

Pese a los consensos logrados entre algunos operadores y el Municipio, todo lo construido desde hace más de 15 años sigue en riesgo porque a la fecha aún ni siquiera se sabe quién hará la interventoría del programa. 

Hoy no hablamos de los premios nacionales e internacionales conseguidos por Buen Comienzo, fruto del trabajo colectivo entre lo público y lo privado desde el año 2004. Hoy hablamos de la atención integral de niños y familias en condiciones de vulnerabilidad que, pese a los anuncios grandilocuentes como el aumento en el presupuesto para este 2021, los dos años subsiguientes y la meta de reducción de la desnutrición crónica, aún no ven que las promesas se traduzcan en alimentos, rondas infantiles y abrazos.

Lo público es de todos, Todos por Medellín.

 

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